Por Francisco Bolzán

En Argentina, los casos actuales de dengue exceden más de 10 veces el promedio habitual para esta época del año. Durante esta temporada, la enfermedad transmitida por el mosquito Aedes aegypti se ha expandido por el país y ha generado un brote histórico.

«Es un mosquito muy oportunista, muy asociado al hombre y a las macanas que el hombre comete», aseveró Nicolás Schweigmann, doctor en Ciencias Biológicas, en diálogo con RECONECTAR.

Aedes aegypti y los tiempos de esclavitud

El origen de los mosquitos tiene que ver con cuestiones de la evolución y probablemente su existencia sea anterior a la época de los dinosaurios, indicó Scweigmann, investigador independiente del CONICET e integrante del Grupo de Investigación sobre Mosquitos en Argentina -GIMA-.

Sin embargo, hace algunos siglos, las crueles prácticas de los seres humanos facilitaron la expansión por el planeta de estos insectos, en particular del A. aegypti.

Este mosquito «estaba originariamente en Etiopía, en África, y se cree que fue llevado a todos los puertos del mundo por el transporte de esclavos. Fueron los ingleses los que llevaron el mosquito y eso se comprobó porque hubo una epidemia de fiebre amarilla, que era lo que preocupaba en esa época», detalló el especialista.

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«Aparentemente a este mosquito no le fue bien en los ambientes silvestres, todavía no se lo encuentra, pero sí está en las viviendas. Se sospecha que probablemente los depredadores naturales no le permitan la supervivencia en los ambientes silvestres», agregó.

«Existe un cambio ambiental en donde las ciudades cada vez son más grandes y por lo tanto hay más ambientes calentitos, porque las ciudades son más calientes que el campo».

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El desarrollo de los mosquitos

«El ciclo de los mosquitos abarca: huevo, cuatro estadíos larvales, un estadío de pupa y adulto. El huevo puede resistir al frío por una característica llamada diapausa, por la cual el embrión, dentro del huevo, decide si quiere eclosionar o no. En invierno decide que no quiere eclosionar y espera hasta la llegada del calor. Pero cuando decide eclosionar debe completar todo el ciclo», detalló Schweigmann.

«Depende de la temperatura, la velocidad en que se desarrolla. Si hace calor, unos 25 grados, el ciclo se completa en una semana y en dos o tres días más las hembras comienzan a picar. Viven durante dos semanas aproximadamente», añadió.

«Los huevos resisten hasta los 6 ºC, probablemente, que son las temperaturas de invierno en Buenos Aires. Y en primavera reaparecen las poblaciones a partir de los huevos que resistieron el invierno».

Mitos y verdades sobre el mosquito

¿Solo se cría en agua limpia?

«Eso es una mentira que se originó en la Organización Mundial de la Salud -OMS-, que se trasladó a la Organización Panamericana de la Salud -OPS- y de ahí a los ministerios de Salud de todos los países, que repiten sin pensar y sin mirar», cuestionó Schweigmann.

«Hemos encontrado criaderos en cualquier estado del agua, y en agua de cualquier color, pero siempre que esté quieta; no le gusta el agua en movimiento», señaló.

No está en charcos o cunetas

«Aedes aegypti pone los huevos sobre paredes sólidas, generalmente en recipientes artificiales cerca de las viviendas. Esto quiere decir que no pone los huevos sobre la tierra, por lo tanto no está nunca en zanjas o cunetas», explicó.

«Se lo encuentra en recipientes artificiales y uno de los lugares que más le gusta son las cubiertas de vehículos en desuso», puntualizó.

¿Las piletas son criaderos?

«En esta época de otoño, el A. aegypti se puede criar muy bien en las piletas de lona tipo pelopincho con poca agua, porque la pileta no se usa. Por eso hay que desarmarla y, cuando se la pliega, no dejarla a la intemperie, porque entre los pliegues se acumula agua», detalló el doctor en Ciencias Biológicas.

«Mientras la pileta se usa en verano, los mosquitos no se van a instalar, no les gusta el agua en movimiento», subrayó.

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«En una pileta de material, si no se la usa y se deja poca agua, es probable que A. aegypti se críe. Pero si está llena es poco probable y si el agua está verde probablemente se instalan otros insectos como la pulga de agua, que se come la larvas de los mosquitos».

¿Y las fuentes de agua?

«En fuentes de agua de plazas no se lo encuentra si el agua está en movimiento». Si el agua está estancada, puede formarse un criadero.

¿Qué pasa con la plantas que acumulan agua?

«Hemos encontrado A. aegypti en plantas bromeliáceas en proporciones bastante elevadas y descubrimos que los brasileros, para controlar esto, le ponen aserrín entre las hojas, donde estas plantas acumulan agua. Otro colega propuso también arena», sostuvo Schweigmann.

De esta manera, «se mantiene húmedo, que es lo que necesita la planta, pero no hay agua para que las larvas estén en suspensión, porque las larvas tienen que estar flotando y nadando, para generar pequeñas correntadas de agua para llevarse el agua a la boca y alimentarse de protozoos y bacterias».

Por qué hay que desmalezar

«Como todos los mosquitos, buscan lugares húmedos para reposar, por eso planteamos que hay que desmalezar, para quitar lugares de refugio y reducir la humedad del ambiente. La humedad favorece a la longevidad de los mosquitos», indicó y agregó: «En los baldíos, la basura que es capaz de acumular agua puede generar criaderos».

¿Es bueno fumigar?

«No conviene fumigar porque no es inteligente aplicar ese método. La fumigación mata todo, incluso los depredadores naturales que están afuera de las casas, impidiendo que salga A. aegypti. Entonces la fumigación va en contra de lo que en realidad se quiere lograr: fumigar favorece que el mosquito pueda salir y colonizar otros lugares«, expresó el especialista.

«La fumigación debe hacerse, exclusivamente, cuando hay casos de contagios de dengue. Es como los antibióticos que no se deben tomar por las dudas, pero si uno tiene una infección ahí sí vale la pena tomar un antibiótico», comparó.

«Con el dengue sucede lo mismo: cuando está el virus de dengue transmitiéndose en una manzana hay que tratar de matar los mosquitos adultos para que se frene la transmisión. Entonces, se entra con equipos especiales de ultra bajo volumen y personal especializado que sabe dónde están los mosquitos hace una buena aplicación. Pero no insecticida tirado por todos lados», explicó.

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«Eso que se muestra en muchos municipios es una barbaridad en la cual se han enganchado intereses creados, con intereses políticos. Se ha acostumbrado a la población a pedir la fumigación y eso en realidad es dañino para el medioambiente, además de que favorece a que A. aegypti se distribuya más y que haya más dengue. Por otro lado, los insecticidas no matan las larvas ni los huevos».

Pica de día o con luz

«A. aegypti es un mosquito diurno y por lo tanto pica de día. Pero también hemos visto que si la luz está prendida, está activo. No tiene actividad nocturna, entonces eso es una tranquilidad de que uno puede ir a dormir tranquilo con la luz apagada», detalló Schweigmann.

Los mosquitos que pican de noche -o en la oscuridad- pertenecen a otras especies y no transmiten dengue.

Prohibir los floreros en cementerios

«Los mosquitos se crían perfectamente en los floreros de los cementerios, es un problema». Por eso, ante la constante expansión del dengue, el especialista propone «que se prohíban los floreros en los cementerios públicos de Argentina«, como ocurre en muchos privados.

«No sirve colocar arena en los floreros, porque esta se precipita y el agua pasa por arriba de la arena. Si uno pone demasiada cantidad de agua es lo mismo que no poner arena», advirtió.

¿Hay depredadores naturales del Aedes aegypti?

«Existen depredadores naturales para todo tipo de insectos. Por ejemplo, en un ambiente silvestre hay libélulas, que mientras vuelan capturan otros bichitos, entre ellos, mosquitos. Por supuesto que no A. aegypti porque no suele estar en ambientes silvestres. Pero si alguno quiere salir, queda expuesto a algún depredador», explicó Schweigmann.

«En cambio, dentro de las casas hay muchos menos depredadores y por eso probablemente está ahí».

«Esa es la hipótesis. Lo que queda claro es que este mosquito tuvo muchos años, desde 1871 hasta 1950, para adaptarse a ambientes silvestres y no lo hizo. Y desde 1986, cuando entró al país de vuelta, hasta ahora son muy pocas las veces en las que se lo encuentra en el hueco de un árbol, lejos de las casas», ahondó.

Repelentes e insecticidas

«Mi recomendación es usar repelentes, tabletas y espirales con cuidado; leer los prospectos, fijarse cuán peligroso es usarlos. Hay que pensar que si pongo un espiral estoy respirando el humo y eso hace mal a la salud. Y si pongo una tableta es un producto químico que se evapora y también lo estoy respirando», propuso el investigador.

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«Yo recomiendo mucho más poner telas mosquiteras, cosa de que uno pueda tener la casa ventilada y se impida el paso de los mosquitos».

«Yo uso repelente, pero cuando voy a un lugar donde sé que hay mosquitos. En mi casa trato de no tener mosquitos y no uso repelente. No hay que abusar con eso», concluyó.