Por Francisco Bolzán

Las islas del Delta del río Paraná siguen ardiendo. Durante el último mes los incendios forestales consumieron una superficie de más de 40 mil hectáreas, según se desprende de los datos del servicio de Información sobre Incendios para el Sistema de Gestión de Recursos –FIRMS, por sus siglas en inglés- de la NASA.

A pesar de la sequía que atraviesa la región, la bajante histórica del río Paraná y las medidas de aislamiento impuestas por la pandemia, se siguen provocando incendios que arrasan ecosistemas nativos y su biodiversidad, mientras las autoridades provinciales y nacionales no actúan o lo hacen con lentitud.

40 mil hectáreas incendiadas

De acuerdo al análisis realizado por RECONECTAR de los datos de público acceso brindados por FIRMS, entre el 15 de mayo y el 14 de junio de 2020 se quemaron más de 400 kilómetros cuadrados -40 mil hectáreas- en islas, áreas cercanas a las orillas del río Paraná y sectores del Delta.

La superficie incendiada equivale a dos veces el área de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires -que abarca 203 km2, es decir, 20.300 hectáreas-.

El relevamiento de RECONECTAR suma más de 400 km2

La medición toma en cuenta 165 focos ígneos ubicados en jurisdicción de Entre Ríos, Santa Fe y Buenos Aires; desde la altura de Santa Rosa de Calchines -Santa Fe- y Cerrito -Entre Ríos- hasta la altura de Tigre -Buenos Aires-.

Sin embargo, el mapa de FIRMS muestra muchos más focos ígneos en la zona del Delta. La superficie de cada incendio oscila entre 15 hectáreas -los más pequeños- y áreas de hasta 4.300 hectáreas.

Los múltiples puntos rojos son focos ígneos registrados por el sistema FIRMS de la NASA en el último mes

La mayor parte de los incendios se registra en la zona que está entre las localidades santafesinas de San Lorenzo y Villa Constitución: en los últimos 30 días se consumieron 25 mil hectáreas, según alertó en Twitter el naturalista y viverista César Massi, también con datos de FIRMS.

Las consecuencias de los incendios

El fuego consume miles de hectáreas «de pastizales, bosques de timbós, sauces, alisos, ceibos, laureles, espinillos. Los incendios están desde inicios de año con lo cual el panorama es todavía peor”, señaló Massi en Twitter.

Se produce, entonces, una degradación o pérdida del suelo orgánico ya que con el fuego se elimina la biomasa verde sobre la superficie. Las cenizas también cambian la composición de los suelos y del agua del río.

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No solo la vegetación nativa: el fuego mata los animales que habitan esos ecosistemas y deja sin hábitats naturales y sin alimento a la fauna que logra escapar.

Al mismo tiempo, la quema libera gases de efecto invernadero a la atmósfera, principalmente dióxido de carbono, responsables del calentamiento global.

Además, el humo que llega a las rutas y a las ciudades puede provocar siniestros viales y genera problemas respiratorios en las personas.

Plan de manejo del fuego

El viernes 12 de junio, tras las reiteradas denuncias y los reclamos de habitantes de Santa Fe y Entre Ríos, los gobiernos de ambas provincias, junto a los ministerios nacionales de Seguridad, de Agricultura y de Ambiente y Desarrollo Sostenible declararon como zona crítica de protección ambiental al ámbito interjurisdiccional del Delta del río Paraná de Santa Fe y Entre Ríos.

Si bien el gobernador entrerriano Gustavo Bordet apuntó contra los productores y sostuvo que «se están cobrando severas multas a los productores que realizan este tipo de prácticas que no están autorizadas, que son ilegales», recién este viernes se declaró la «suspensión de toda actividad de quema por 180 días» en el Delta.

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Por su parte, Nación solicitó a Entre Ríos que informe los datos catastrales y el registro de titularidad de los propietarios de los campos en los que se realizan las quemas de manera intencional. Con dichos datos -ya fueron identificados siete productores- se avanzará en la fiscalización de los dominios. Durante los próximos 90 días las autoridades afirmaron que analizarán soluciones de fondo.

“Nuestra impresión es que parte de este problema es la actividad ganadera. No son incendios casuales”, subrayó el secretario de Articulación Federal de Seguridad, Gabriel Fucks, en diálogo con La Capital, y consideró necesario “trabajar para resolver un problema que se genera a más de un millón y medio de habitantes, sobre todo en esta situación de pandemia, cuando las patologías respiratorias se complejizan”.

Mediante la puesta en marcha del Servicio Nacional de Manejo del Fuego, el Ministerio de Seguridad de la Nación trasladó a Rosario dos aviones hidrantes, mientras que el Ministerio de Ambiente pondrá a disposición instrumentos de teledetección contínua de focos de calor y ordenamiento territorial de manera articulada con el sector productivo local.