Redacción Reconectar

El paso de los años suele afectar nuestra capacidad para recordar. No existen muchas maneras de contrarrestarlo, aunque una nueva investigación revela una manera muy fácil de conservar nuestra memoria a medida que envejecemos: hacer actividad física.

Ponerse en movimiento no solo sirve para fortalecer los músculos, sino que el ejercicio es un gran aliado para nuestro cerebro, según afirman dos estudios científicos publicados en mayo.

Ambas investigaciones concluyen que el secreto es que la actividad física favorece la circulación sanguínea en todo el organismo, incluido el cerebro.

Actividad aeróbica

El primer estudio, llevado a cabo por especialistas de la Escuela de Medicina Cumming de la Universidad de Calgary -Canadá- y publicado en la revista Neurology, detalla cómo funciona este proceso.

Según los investigadores, el ejercicio físico hace que el flujo sanguíneo aumente en las zonas cerebrales encargadas de la memoria, la fluidez verbal y la agilidad mental. Pero, ¿sirve cualquier tipo de ejercicio? Según estos experimentos, la actividad que brinda estos resultados es la aeróbica.

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La investigación se llevó a cabo con un grupo de 206 adultos, con un promedio de edad de 66 años, que no tenían problemas de corazón o memoria y que no solían practicar ejercicio de forma regular. Durante seis meses, los científicos los pusieron a hacer ejercicio en grupo, tres días a la semana. Al principio solo durante 20 minutos en cada sesión, pero cada vez les sumaron un poco más hasta llegar a los 40 minutos por entrenamiento. También se les pidió que hicieran una sesión semanal extra por su cuenta. Finalizado el período de tiempo del estudio, todos ellos mejoraron las capacidades mentales mencionadas.

47% de mejoría, tras un año de ejercicio

El segundo trabajo, realizado por expertos del Centro Médico Southwestern de la Universidad de Texas -Estados Unidos- y publicado en la revista Journal of Alzheimer’s Disease, contó con 30 participantes de 60 años o más, que sí tenían problemas de memoria.

La mitad tuvo que hacer entrenamientos aeróbicos durante un período de 12 meses y la otra mitad solo descansar y estirar, lo que no tiene el efecto de aumentar el riego sanguíneo en el cerebro. Pasado el año, las 15 personas que habían puesto sus músculos a trabajar mostraron una mejoría de un 47% en su memoria frente al inicio de la investigación.

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Y todo fue gracias a ese aumento de la cantidad de sangre que llegaba al giro cingulado y al hipocampo, dos regiones del cerebro que desempeñan un papel fundamental en nuestra capacidad de retener información.

Estudios previos

No es la primera vez que la ciencia investiga estas cuestiones. En 2015, un trabajo de la Universidad de Columbia Británica en Vancouver -Canadá- reveló que una buena carrera o una caminata rápida durante 60 minutos, tres veces a la semana, mejora las capacidades cognitivas de las personas de la tercera edad.

Si el cardio no es lo tuyo, hay otras opciones. Un estudio de 2012, de la misma universidad canadiense, determinó que los ejercicios de levantamiento de pesas mejoran la memoria y la agilidad mental.

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En definitiva, lo importante es moverse para que el flujo de sangre beneficie el cerebro, además de experimentar muchos otros beneficios de la actividad física.


 

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