La Cueva de las Manos, con arte rupestre de más de 9 mil años de antigüedad, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1999. Sin embargo estos restos arqueológicos eran privados hasta este lunes, cuando fueron finalmente donados para conformar un Parque Provincial.

En 2015, la Fundación Rewilding Argentina adquirió la estancia donde se encuentra el sitio, siguiendo su modalidad de trabajo de restauración y donación al Estado de tierras para crear Parques Naturales, abiertos para todas las personas.

Como parte de este proceso, este 13 de julio de 2020 se realizó la donación de 600 hectáreas que albergan restos arqueológicos invaluables en el área del Cañadón Pinturas, en el noroeste de la provincia de Santa Cruz.

Ahora esas tierras de extraordinario valor histórico y cultural conforman el Parque Provincial Cueva de las Manos y la Reserva Charcamata.

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Desde 2018, Fundación Rewilding Argentina, el Municipio de Perito Moreno y la Provincia de Santa Cruz vienen trabajando en conjunto para fortalecer las áreas protegidas de la Región Noroeste de Santa Cruz mediante el desarrollo de infraestructura para visitantes, mejoras en la conectividad y accesibilidad y la promoción turística.

Ese año, la estancia fue abierta al público como reserva privada bajo el nombre de Portal Cañadón Pinturas del circuito turístico Parque Patagonia, y la visitaron más de 8 mil personas que pudieron conocer los valores naturales, paisajísticos y culturales del área.

Fundación Rewilding Argentina continúa trabajando en la región mediante el estudio y conservación de las especies de fauna amenazadas, la ampliación de infraestructura de uso público para los visitantes -como redes de senderos, áreas de uso compartido, centro de recepción de visitantes y propuestas de actividades- en conjunto con las autoridades y comunidades locales.

Las cuevas poseen arte rupestre de más de 9 mil años de antigüedad. Foto: Florian von der Fecht

Cueva de las Manos

La Cueva de las Manos es una de las expresiones artísticas más antiguas de los pueblos sudamericanos. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1999, se destaca la complejidad de su arte rupestre, que permite entender cómo vivieron aquellas sociedades del pasado.

A pesar de que la cueva es conocida por viajeros occidentales desde mediados del siglo XX, las investigaciones arqueológicas recién se iniciaron en la década de 1960, cuando Carlos Gradín comenzó a recorrer la zona y realizó el primer relevamiento de la Cueva de las Manos, revelando las facetas de la vida y de la cosmovisión del mundo de nuestros antepasados.

La cueva principal está tallada por la erosión en los elevados paredones. La cueva posee varios aleros, y presenta en su interior pinturas rupestres realizadas durante un extenso período que va desde 9300 hasta 1300 años antes del presente.

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En las pinturas se observan figuras que reproducen elementos relacionados con la vida cotidiana de los tehuelches y sus antecesores, antiguos pueblos cazadores-recolectores. Las más célebres y antiguas son las siluetas en negativo de las manos, en ciertos casos superpuestas, realizadas por antiguos métodos de estarcido donde el color se aplicaba en forma de aerosol soplado a través de los huecos medulares de pequeños huesos de animales.

Se observan también siluetas de animales como guanacos, choiques, piches y matuastos, que se estima eran los principales componentes de la dieta de los antiguos pueblos y, por ello, era frecuente que se mostraran escenas de la caza colectiva de estos animales.

Cañadón Pinturas

Además de su riqueza arqueológica, la región cuenta con unos de los paisajes más variados e imponentes del país: el inmenso lago Buenos Aires; los increíbles paisajes de la ruta escénica 41, que sorprenden con vistas a la meseta, cordillera, glaciares y cascadas; tierras de colores; y maravillosa fauna silvestre, fácil de ver, compuesta por manadas de guanacos, cóndores, choiques y chinchillones que sorprenden con su mansedumbre a los visitantes.

De la mano de las comunidades locales, la gastronomía regional y las artesanías hacen de esta región el destino perfecto para vivir una experiencia inolvidable en el corazón de la Patagonia.


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