En los últimos 30 años, Argentina perdió unas ocho millones de hectáreas de bosques y la cuarentena impuesta en el país por la pandemia de COVID-19 en marzo no impidió los desmontes de otras 21 mil, lamentó Hernán Giardini, coordinador de la campaña del área de Greenpeace Argentina.

Giardini coordina la campaña de bosques desde hace 15 años y sostuvo que el mundo necesita «en forma urgente avanzar hacia un futuro justo y verde basado en un sistema económico más inclusivo y equitativo que opere dentro de los límites ambientales de nuestro planeta y coloque a la ecología en el centro de la toma de decisiones».

En una entrevista con Télam, Giardini explicó el planteo: «Hablamos de un nuevo paradigma para nuestra sociedad moderna, pero no es realmente nuevo; tenemos mucho que aprender de los pueblos indígenas y su forma tradicional de relacionarse con la naturaleza».

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En esa línea argumentó que el modelo del que habla requiere «deforestación cero, un cambio profundo en el uso de la tierra para apoyar a los pequeños agricultores a desarrollar la agroecología, no más extracción de combustibles fósiles o minerales» y, además, la «restauración de ecosistemas críticos y la creación de nuevas reservas en bosques y océanos. Esa transición no puede demorarse, debe empezar ya».

La pandemia no frenó los daños ambientales

«La pandemia puede ayudar a que más personas tomen conciencia de las consecuencias que tiene el modelo de desarrollo actual que destruye la naturaleza. Y puede que más personas se sumen al reclamo por un mundo más verde y más justo, pero mientras tanto las corporaciones extractivistas no pararon, con lo que los daños al ambiente y las comunidades continuaron», analizó Giardini.

«Siguió la megaminería contaminante, continuó la fumigación con agrotóxicos, se quemaron humedales para la expansión ganadera, se siguió con la exploración y explotación de hidrocarburos mediante fractura hidráulica -fracking- y en el mar y, siguieron los desmontes. Esto último nos preocupa mucho, porque se deforestó incluso más que el año pasado. Solo en cuarentena perdimos 21.000 hectáreas, una superficie similar a la ciudad de Buenos Aires», enumeró.

Argentina, entre los 10 países con más desmontes

«En las últimas tres décadas se perdieron ocho millones de hectáreas de bosques nativos -el tamaño de la provincia de Entre Ríos- y eso nos pone entre los 10 países que más destruyen sus bosques en todo el mundo. El 80% de los desmontes se concentran en Santiago del Estero, Salta, Chaco y Formosa y hay que decir que siguen estando entre las que tienen más pobres y, para peor, ahora con muchos menos bosques», detalló.

Pero, ¿cuál es la razón económica para esos desmontes pese a las protestas y a la ley de Bosques? «La producción de soja y ganadería intensiva con destino a China y Europa. Desmontan grandes productores agropecuarios que en su mayoría no son de la región chaqueña, sino, principalmente, de la región pampeana. En lugar de adaptarse a las limitantes y las posibilidades que les brinda el ecosistema, deciden transformarlo, destruyéndolo», responde Giardini.

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«Creo que quedó en evidencia la voracidad y la impunidad de grandes empresarios agropecuarios. Pero también la complicidad de gobiernos provinciales en este crimen ambiental, ya que no los controlaron, ni los multaron, ni los denunciaron por violar la cuarentena», remarcó el referente de Greenpeace.

«Más desmontes significan más enfermedades, más inundaciones, más desalojos de comunidades campesinas e indígenas, y más desaparición de especies en peligro de extinción, como el yaguareté, del cual quedan tan sólo veinte individuos en el Gran Chaco. Es completamente inaceptable que a pesar de la emergencia sanitaria y climática y de biodiversidad que estamos viviendo se siga desmontando. No podemos perder ni una hectárea más», enfatizó.

Los yaguaretés, en riesgo

Greenpeace pidió a la Corte Suprema de Justicia que frene la deforestación en el norte argentino porque «afecta el hábitat de los últimos 20 yaguaretés» que quedan en la región del Gran Chaco.

La medida cautelar presentada el jueves 23 de julio es por «daño grave e irreversible«, e informa que entre el 15 de marzo y el 30 de junio de 2020, durante el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio, se deforestaron 21.275 hectáreas de bosques nativos en las provincias de Santiago del Estero, Salta, Formosa y Chaco.

“Los científicos estiman que en Argentina durante los últimos dos siglos el territorio del yaguareté quedó recluido a tan solo un 5% de la superficie original y en la región chaqueña está al borde de la extinción. A pesar de haber sido declarado Monumento Nacional no se está protegiendo su hábitat, que es continuamente arrasado por las topadoras para ampliar la frontera agropecuaria, lo que pone en serio peligro su subsistencia”, advirtió Giardini.

Según un comunicado de prensa, la organización advirtió al máximo tribunal del país que las «zonas desmontadas coinciden con el territorio y hábitat del yaguareté, accionante en la presente acción, poniendo cada vez más en riesgo su supervivencia, su propia existencia».

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Por eso Greenpeace solicitó a la Corte que dicte «el inmediato cese, en la totalidad del territorio de las cuatro provincias demandadas, de cualquier tipo de actividad de desmonte de bosque nativo».

«Resulta increíble que el desmonte no se detenga ni en cuarentena. Es por ello que necesitamos una rápida intervención de la Corte para detener los desmontes que están generando un daño gravísimo e irreversible», señaló Enrique Viale, asesor legal de Greenpeace y letrado patrocinante de la causa.


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