Los microplásticos se acumulan en tejidos del cuerpo humano. Así lo revela un estudio presentado este lunes en el Congreso virtual de Otoño de la Sociedad Estadoundiense de Química -ACS, por sus siglas en inglés-.

La contaminación con plásticos de la tierra, el agua y el aire es un problema a nivel global. Incluso cuando las bolsas de plástico o las botellas de agua se fragmentan y dejan de ser visibles para el ojo humano, las pequeñas partículas siguen contaminando el medioambiente.

Hasta el momento se conocía su existencia en los animales, que ingieren las partículas al alimentarse, beber o respirar. Del mismo modo, se consideraba factible que llegaran a los seres humanos, aunque no había demasiada evidencia científica al respecto. Este nuevo estudio es uno de los primeros en examinar micro y nanoplásticos en órganos y tejidos humanos.

“No queremos ser alarmistas, pero es preocupante que estos materiales no biodegradables que están presentes en todas partes puedan entrar y acumularse en los tejidos humanos”, dijo Varun Kelkar, uno de los autores del estudio.

¿Qué son los microplásticos?

Los microplásticos son fragmentos de plástico de menos de 5 milímetros y los nanoplásticos son aún más pequeños, con diámetros inferiores a 0,001 milímetros. Estas pequeñas partículas surgen de la fragmentación de objetos de plástico de mayor tamaño o son creadas intencionalmente, por ejemplo, para ciertos cosméticos.

“Se pueden encontrar plásticos que contaminan el medio ambiente en prácticamente todos los lugares del mundo y, en unas pocas décadas, hemos pasado de ver el plástico como un beneficio maravilloso a considerarlo una amenaza”, expresó Charles Rolsky, investigador de la Universidad Estatal de Arizona y coautor del estudio.

Se ha comprobado a través de investigaciones científicas que estas partículas provocan inflamación, cáncer y problemas de fertilidad en los animales. Sin embargo, todavía no se habían hecho estudios para examinar cómo impactan estos residuos plásticos en la salud humana.

“Hay evidencia de que el plástico se está abriendo camino en nuestros cuerpos, pero muy pocos estudios lo han buscado allí. Y en este punto, no sabemos si este plástico es solo una molestia o si representa un peligro para la salud humana”, añadió.

“Hemos pasado de ver el plástico como un beneficio maravilloso a considerarlo una amenaza»

Microplásticos en seres humanos

Algunas investigaciones han revelado que los plásticos pueden atravesar el tracto gastrointestinal humano, pero los autores de este estudio quisieron averiguar si estas minúsculas partículas se acumulan en otros órganos humanos y cuáles son sus efectos.

Para eso, analizaron 47 muestras de tejidos del cerebro, y de los cuatro órganos que se consideran más expuestos a la filtración de microplásticos: los pulmones, el hígado, el bazo y los riñones.

Los investigadores crearon, además, una base de datos para contabilizar las partículas plásticas encontradas y que próximamente estará disponible para que otros científicos puedan utilizar la información. El jefe del laboratorio a cargo de la investigación, Rolf Halden, detalló que esa base de datos permitirá «comparar las exposiciones en órganos y grupos de personas a lo largo del tiempo y del espacio geográfico».

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El método permite a los investigadores detectar docenas de tipos de componentes plásticos en los tejidos humanos, incluidos el policarbonato -PC-, el polietileno tereftalato -PET- y el polietileno -PE-. Los resultados del estudio confirmaron la presencia de plásticos en todas las muestras.

Además, el bisfenol A -BPA-, que todavía se utiliza en muchos envases de alimentos a pesar de los problemas de salud que provoca, apareció en las 47 muestras humanas.

De acuerdo a los investigadores, este es el primer estudio que examina la presencia de micro y nanoplásticos en los órganos humanos de individuos con exposición ambiental. Los donantes de tejidos brindaron información detallada de su estilo de vida y su dieta. Esto, aseguró Halden, permitirá conocer cuáles son «las posibles fuentes y rutas de exposición micro y nanoplástica».

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Kelkar afirmó que el objetivo de los investigadores “no es ser alarmistas”, pero que es necesario prestarle atención a esta acumulación de plásticos en los organismos humanos porque “no conocemos los posibles efectos sobre la salud”.

“Una vez que tengamos una mejor idea de lo que hay en los tejidos, podremos realizar estudios epidemiológicos para evaluar los efectos que generan en la salud humana. De esa manera, podemos comenzar a comprender los posibles riesgos para la salud, si los hay», concluyó Kelkar.