Por Francisco Bolzán

La radio cumple sus primeros 100 años este 27 de agosto de 2020. Ese mismo día, en 1920, Enrique Telémaco Susini, su sobrino Miguel Mujica y sus amigos César Guerrico y Luis Romero Carranza , conocidos como los «locos de la azotea», llevaron a cabo la primera transmisión en Buenos Aires.

«Me da la impresión de que la radio está trabajando para una nueva readecuación, que viene haciendo desde hace algún tiempo, con una expansión de su textualización sonora más allá de los dispositivos históricos de carácter hertziano», sostuvo Ricardo Haye, en diálogo con RECONECTAR.

En esta fecha especial, el periodista, escritor, investigador y docente universitario destaca «la enorme versatilidad que ha tenido» la radio para «ir ajustándose a los cambios tecnológicos, pero también a las transformaciones de la sociedad, los hábitos y las conductas de las personas».

«A todo esto se sobrepuso la radio y, probablemente, por esa formidable versatilidad, las agorerías que desde hace más de 50 años vienen profetizando su final, no han tenido ningún éxito y la radio sigue ahí convocante, pujante, lozana, vigente y con una gran capacidad de penetración popular y enormes cuotas de credibilidad social», agregó Haye.

«Hoy el lenguaje radiofónico ha cobrado cierta autonomía y se manifiesta también en la producción de los podcasters que a lo largo de todo el mundo están subiendo contenidos que entran en disputa por el tiempo finito de nuestra atención», señaló.

Mirá la entrevista a Ricardo Haye

La primera transmisión

Susini, nacido en la localidad entrerriana de Gualeguay, era un joven médico otorrinolaringólogo. Hacia el final de la Primera Guerra Mundial, viajó a Francia enviado por la Armada argentina, para estudiar el efecto de los gases asfixiantes y paralizantes sobre las vías respiratorias.

Pero además de cumplir con su propósito oficial, allí adquirió equipos de radio con transmisores. De regreso a la Argentina, los cuatro radioaficionados comenzaron a experimentar y terminaron dando origen a la radiodifusión.

Colocaron un transmisor de 5 vatios en el techo del Teatro Coliseo, con una antena instalada en la cúpula de un edificio cercano. Para tomar el sonido del teatro utilizaron un micrófono diseñado originalmente para equipos de ayuda a hipoacúsicos.

«Señoras y señores: la Sociedad Radio Argentina les presenta hoy el festival sacro de Ricardo Wagner: ‘Parsifal’, con la actuación del tenor Mestri, la soprano Argentina Sara César, el barítono Rossi Morelli y los bajos Chirino y Paggi, todos bajo la dirección de Félix von Wingartner, secundado por el coro y la orquesta del Teatro Constanzi de Roma», así comenzó la histórica hazaña, en la voz de Susini, que se llevó el título de «primer locutor».

Al día siguiente, Mastrogiani, crítico de música del diario porteño La Razón, reseñó: “Y anoche una onda sonora onduló vermicular, de las 21 a las 24, por el espacio, como cubriendo con su sutil celaje de armonías –las más caprichosas, ricas, grávidas de nobles emociones–, la ciudad entera”.

Mucho se ha discutido sobre si esa fue la primera emisión radial del mundo. En efecto, se habían realizado transmisiones tiempo antes. Sin embargo, el propio Susini argumentaba que ese 27 de agosto de 1920 se dio inicio a una transmisión regular, abierta al público en general y con fines de entretenimiento.

Por este motivo, en el Primer Congreso Internacional de Radio, celebrado en Buenos Aires en 1934, representantes de 40 países reconocieron que la radiodifusión nació en Argentina aquel 27 de agosto de 1920.

100 años de historia

Los «locos de la azotea» conformaron L.O.R. Radio Argentina, la primera licenciataria de la radiodifusión nacional, que transmitía con regularidad óperas desde distintos teatros, entre ellos el Teatro Colón.

Pronto se sumaron nuevas emisoras: Radio Cultura, Radio Sud América, LOU Radio Brusa, Radio Casa América, Radio Libertad, Radio Grand Splendid y Radio Nacional.

El 14 de septiembre de 1923 se retransmitió la denominada «pelea del siglo» entre Luis Ángel Firpo y Jack Dempsey, desde una radio de Estados Unidos. Al año siguiente se transmitió por primera vez un partido de fútbol, cuando Argentina se midió con Uruguay en la cancha de Sportivo Barracas.

Con el paso del tiempo, la radio se fue instalando en el hogar y comenzó a combinar información, venta -publicidades- y entretenimiento de distinto tipo. En torno a ella se congregaba la familia y también se generaban disputas por programas que se transmitían al mismo horario.

En esa búsqueda de entretenimiento se introdujo la ficción en la radio, a través del radioteatro. El radioteatro como fenómeno popular, seriado en episodios y con su versión teatral es propio de nuestro país. Se considera que se inició a partir de la emisión de «La caricia del lobo» de Francisco Mastandrea a fines de la década del ’20.

Este formato radial tuvo una gran repercusión e incluso incorporó representaciones en vivo de esas historias en teatros de diversos puntos del país.

En 1956 llegaron al país las primeras radios portátiles a transistores, lo que popularizó aún más la radio y permitió que los oyentes pudieran escuchar sus programas, locutores y conductores favoritos.

En 1972, a partir de la promulgación de la Ley Nacional de Telecomunicaciones, se creó el Comité Federal de Radiodifusión -Comfer-. A principios de los años ’80 aparecieron las primeras emisoras de radio de FM -Frecuencia Modulada- que ofrecían mejor calidad sonora pero menos alcance.

A 100 años de su nacimiento, la radio se sigue reinventando, de la mano de los avances tecnológicos. Las emisoras tradicionales transmiten por Internet e incluso han surgido nuevas radios que son exclusivamente digitales.

La aparición de los podcasts, que permiten crear y consumir contenido sonoro bajo demanda, ha brindado nuevas posibilidades para el lenguaje radiofónico.

«Seguramente, la radio va a encontrar sus nichos, en un contexto absolutamente distinto al que existió en su Época Dorada, antes de la mitad del siglo XX», afirmó Haye.

«Hay que extremar los recursos creativos para ir a la pesca de los recortes atomizados de las audiencias e intentar ganarlos con las armas más nobles, que son siempre la imaginación, el talento y la buena disposición para escuchar e intentar darles respuesta», señaló.

«Me parece que hay que ser un poquito más audaces y permitirse la indagación y la experimentación», para evitar la «repetición seriada de estructuras y formas de comunicación» y no conformarse con «probar lo que se supone, a priori, que son fórmulas exitosas», consideró Haye.