Hace relativamente poco tiempo, mucha gente aún pensaba que no había lugar para los árboles en las ciudades. Los habitantes, los coches, las casas y los edificios conformaban las zonas urbanas en las que no había mucho espacio para la naturaleza.

Los bosques son fundamentales para la subsistencia humana, sin embargo en el transcurso del tiempo numerosos espacios verdes han perecido como consecuencia de la deforestación. Y las ciudades también han visto reducido el número de árboles.

Pero los árboles tienen ahora un lugar fundamental en muchas grandes ciudades del mundo, dice Sonja Dümpelmann, historiadora del paisaje de la Universidad de Pensilvania. No obstante, en la mayoría de ellas siguen compitiendo por el espacio.

Si queremos cosechar los beneficios de los paisajes de árboles urbanos, los ecologistas dicen que es vital que los árboles sean vistos como algo más que una simple cuestión estética. Eso es especialmente importante ahora que la mitad de la población mundial vive en ciudades y se prevé que otros 2.500 millones vivan en ellas hacia 2050.

La importancia de los árboles en ciudades

Los árboles son poderosos cuando se trata de regular los microclimas de las ciudades: filtran la contaminación del aire, proporcionan sombra, absorben CO2, ayudan a prevenir las inundaciones repentinas, y actúan como un importante antídoto para el efecto de calor urbano que hace que las ciudades sean mucho más calientes que las zonas rurales de los alrededores.

«Los árboles pueden hacer una gran diferencia en la temperatura de una ciudad«, afirma Tobi Morakinyo, un climatólogo urbano que investiga el efecto refrescante de los árboles en Akure, al suroeste de Nigeria, y demuestra que el uso de árboles para dar sombra a los edificios puede enfriarlos hasta cinco grados.

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Estudios recientes, indican que el establecimiento de árboles en zonas cercanas a edificios y viviendas «reduce el uso de aire acondicionado en un 30 por ciento, generando un ahorro de energía del 20 a 50 por ciento», sostiene el argentino Juan Emilio Bragado, especialista en el tema.

El bosque ofrece lo que se denomina servicios ecosistémicos, es decir que así como fijan el carbono, también participan en la producción de oxígeno y en la regulación hídrica, protegiendo las cuencas, evitando grandes inundaciones o resguardando el suelo.

Junto a los servicios ecológicos que proporcionan los árboles urbanos, también están las cualidades «a las que no podemos dar un valor monetario», añade Cris Brack, ecologista forestal de la Universidad Nacional Australiana y director del National Arboretum de Canberra, en diálogo con DW.

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Son «la biodiversidad, la estética y nuestra visceral necesidad de experimentar la naturaleza», sostiene Brack, refiriéndose al concepto de «biofilia«, la idea de que los humanos tienen un deseo innato de conectarse con la naturaleza.

La evidencia creciente muestra que las personas que viven en lugares con más árboles experimentan niveles más bajos de estrés y enfermedades mentales.

Ayudar a los árboles

Aunque nuestra necesidad de árboles en las ciudades parece ser cada vez mayor, ellos a menudo luchan contra entornos urbanos opresivos. Los árboles de las calles están «en una constante lucha» por el espacio en las ciudades, dice Brack, donde bajo tierra sus raíces pueden ser asfixiadas por las tuberías de agua, las calles y los estacionamientos subterráneos, y en la superficie por la contaminación, las líneas eléctricas y el tráfico.

Sin embargo, tal vez el desafío moderno más perjudicial para los árboles de la ciudad, dice Somidh Saha, ecologista de bosques urbanos del Instituto de Tecnología de Karlsruhe en Alemania, es la sequía. Después de la ola de calor sin precedentes que tuvo lugar en Europa en 2018, un estudio co-elaborado por Saha encontró que, durante los cuatro años anteriores, el 30% de los árboles plantados en Karlsruhe, en el suroeste de Alemania, habían muerto, tanto directa como indirectamente debido a la falta de agua.

Los ciudadanos contribuyen

Una solución para preservar los árboles de la ciudad que se ha vuelto cada vez más popular en los últimos años es la participación ciudadana en el cuidado de los árboles urbanos.

Involucrar a los ciudadanos tiene sus pros y sus contras, dice Dümpelmann, y este tipo de programas pueden ser o no ser efectivos dependiendo de la cultura de la ciudad. Pero incluso simplemente regar los árboles «ha demostrado ser un esfuerzo de mantenimiento realmente relevante».

«Es algo en lo que deberíamos trabajar y al mismo tiempo abordar las causas fundamentales del cambio climático», añade Dümpelmann.

Más allá del uso de los árboles como solución de geoingeniería, los ecologistas urbanos señalan que más árboles en las ciudades podrían cambiar las percepciones de la vida urbana y dar a la gente una mayor comprensión de cómo valorar la naturaleza como parte de una ciudad sostenible y habitable.