Las redes de pesca tienen una vida útil de entre 2 y 3 años, tras lo cual son desechadas en basurales, o abandonadas en las aguas o cerca de los puertos, donde generan problemas a la fauna marina y contaminan.

Pero un grupo de empresas llevan adelante una iniciativa para reciclar las redes. A través del programa Net Positiva, en el último año se recuperaron 46 toneladas de redes de pesca en desuso en Argentina, de las cuales, 35 toneladas ya fueron transformadas en viseras de gorros.

Este proceso permite, por un lado, prolongar la vida útil de esa materia prima y, por el otro, evitar que el plástico de esas redes contamine la naturaleza y genere daños en el ecosistema marino.

Reciclar las redes

Este programa, es una iniciativa regional de la empresa Bureo que busca encontrar soluciones al plástico que contamina los océanos, inspirar a las generaciones futuras e iniciar un cambio social. Se inició en Chile en 2013, luego se expandió a Perú y desde 2019 comenzó a dar sus primeros pasos en Argentina a través de una alianza con José Moscuzza Redes, empresa productora de redes de pesca y el Instituto de Conservación de Ballenas –ICB-.

En tan solo un año, la empresa José Moscuzza Redes logró recuperar 46 toneladas de redes de pesca en desuso gracias al aporte de 12 empresas y rederos de Puerto Deseado, Puerto Madryn y Mar del Plata. Las viseras resultantes tras el proceso de reciclaje son utilizadas por la empresa Patagonia.

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El objetivo es proporcionar una solución positiva para el final de la vida útil de las redes en todas las pesquerías y comunidades pesqueras de Argentina, transformando su principal componente -polietileno de alta densidad- en materia prima para la fabricación de nuevos productos.

Desenredar el mar

Se estima que cada año más de 8 millones de toneladas de residuos plásticos terminan en el mar. Diversos reportes indican que el 10% de los plásticos en los océanos son de origen pesquero y aproximadamente 640.000 toneladas corresponden a redes de pesca abandonadas, perdidas o descartadas que son denominadas «redes fantasmas«.

Quedan a la deriva, provocan un gran impacto ambiental como residuo plástico y provocan la muerte de diversas especies marinas que quedan atrapadas. Anualmente más de 135.000 ballenas, delfines y otros mamíferos marinos mueren atrapados por causa de estas redes perdidas en el mar.

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Al estar compuestas principalmente por plástico, tardan alrededor de 600 años en degradarse y en ese proceso, se van transformando en microplásticos, que son el principal contaminante de los océanos y mares, e incluso han llegado a los animales y al cuerpo humano.

Por océanos más sanos

«Es fundamental que se sigan sumando empresas pesqueras a Net Positiva para lograr que el 100% de las redes que llegan al fin de su vida útil puedan ser recicladas y no se transformen en desechos. El apoyo de las autoridades de gobierno es clave, a través de marcos legales, para promover iniciativas de responsabilidad extendida al productor y de economía circular«, sostuvo Gabriel Capello, subgerente comercial de José Moscuzza Redes.

«Nos hemos asociado con Patagonia en el desarrollo de NetPlus, una materia prima constituida por redes de pesca 100% recicladas de post consumo y con certificado de trazabilidad que garantiza el origen de esas redes. Hoy ya podemos ver como las redes de pesca recuperadas de Argentina se han transformado en viseras de las gorras de Patagonia. De esto se trata la economía circular, utilizar desechos como una nueva fuente de materias primas«, expresó Ben Kneppers, fundador de Bureo.

«Trabajamos activamente para prevenir contaminación plástica en el mar y reducir la amenaza de los enmallamientos de ballenas en redes de pesca. Por eso es importante que Net Positiva en Argentina se consolide y que a través de las redes recicladas también podamos generar los proyectos necesarios para promover buenas prácticas, realizar capacitaciones e impulsar marcos legales junto a las organizaciones integrantes del Foro para la Conservación del Mar Patagónico», destacó Diego Taboada, Presidente del ICB.