Por Francisco Bolzán

«El Estado nacional, a través del acuerdo que quiere firmar el ministro Felipe Solá con el Ministerio de Relaciones Exteriores de China está haciendo todo lo posible para que Argentina se transforme en un nuevo país generador de pandemias«, advirtió Damián Verzeñassi en diálogo con RECONECTAR.

Así se refirió el médico y docente universitario al acuerdo anunciado por el Ejecutivo nacional para instalar megafactorías porcinas en Argentina con el objetivo de exportar carne de cerdo a China.

«Hoy en el mundo, los países que están marcados por la Organización Mundial de la Salud -OMS- como generadores de pandemias son Mexico y China, fundamentalmente. Y Argentina parece en una loca carrera por querer estar en ese podio de los países generadores de pandemias», cuestionó el titular del Instituto de Salud Socioambiental de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario -UNR-.

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«Tenemos todo para poder ser productores de alimentos de calidad que garanticen la salud y la alimentación de nuestros pueblos. Hoy tenemos más del 60% de nuestros niños debajo de la línea de pobreza y eso no se resuelve transformándonos en el chiquero de China», señaló.

«Se resuelve garantizando una transformación radical de los modos de producción y una recuperación de los territorios rurales para la producción de alimentos, una recuperación de los montes nativos, garantizar que nuestros niños tengan el derecho a un alimento que no venga con ‘supersopas’ o comidas fabricadas en un laboratorio, sino que venga a partir de lo que la tierra puede garantizar con los modos naturales de producción. De eso no hay duda, no lo decimos nosotros, lo dice la OMS, lo dice la FAO -Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura- cuando habla de qué es alimento y qué es comida», agregó.

La falsa promesa del extractivismo

En otro tramo de la entrevista, Verzeñassi se refirió a la falsa dicotomía entre cuidar la naturaleza versus producir alimentos para la población y generar puestos de trabajo.

«Hay una posición falsa de que sin trabajo no hay dinero y sin dinero no hay comida. Entonces hay que dar trabajo y por eso viene el extractivismo. Pero la realidad es que el extractivismo no genera puestos de trabajo sino que los destruye. El extractivismo no genera que el pueblo tenga mejores condiciones de vida, sino que empeora las condiciones de vida de los pueblos que viven alrededor de los espacios donde se instala el extractivismo y de quienes vivimos más lejos porque sufrimos esas consecuencias», detalló.

«Y la realidad es que el alimento no se produce de manera agroindustrial, no se produce de manera artificial a partir de los químicos y los transgénicos, sino que se produce de la mano de productores agroecológicos, de pequeños y medianos campesinos. Esto lo dice la FAO: con menos del 25% de la tierra, el pequeño campesinado mundial produce más del 75% de bienes para la alimentación humana«, añadió Verzeñassi.

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«Transformar a la Argentina en el chiquero de China o del mundo es transformar a la Argentina en un país productor de pandemias», remarcó el médico.

Lo mismo puede suceder si se mantienen «en Argentina los modos de producción extractivista, que se están profundizando paradójicamente en esta cuarentena, que es resultado del avance de una pandemia, que es resultado de la transformación de los espacios y territorios salvajes por el extractivismo y el mercadocentrismo».

«Argentina en el período de cuarentena lo que hizo fue profundizar el extractivismo y  el mercadocentrismo y destruir más los territorios naturales que son claves para el desarrollo de la vida, con los incendios en el humedal del Delta entrerriano, con los incendios en los territorios de Córdoba y de monte en Salta, Formosa y Santiago del Estero, donde ya no quedaba más para desmontar y siguieron desmontando lo que ya no se podía desmontar, con el avance de los proyectos mineros en Chubut y la Cordillera, con el avance de los proyectos mineros en Mendoza y en Vaca Muerta, que supuestamente iba a salvarnos, pero ahora resulta que requiere dinero para salvarse», cuestionó Verzeñassi.

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