El Senado de la Nación aprobó este lunes la ley que prohíbe la importación y comercialización de cosméticos y artículos de higiene oral con microesferas plásticas. La norma abarca jabones, cremas, maquillajes, dentífricos, esmaltes, entre otros productos, a los que se agregan micropartículas plásticas de forma intencional con fines exfoliantes y abrasivos. La norma fue promovida por diversas organizaciones de todo el país.

Los microplásticos pueden provenir de residuos de envases, bolsas o botellas de gaseosas que se degradan por acción del aire y el agua y se fragmentan en pequeñas partículas menores a 5 milímetros -microplásticos secundarios- o de diferentes productos que contienen plásticos de ese tamaño elaborados y añadidos intencionalmente, como los cosméticos y artículos de higiene personal -microplásticos primarios-.

Se calcula que en total representan un promedio de 0.95 millones de toneladas por año. En el caso de los microplásticos provenientes de cosméticos éstos alcanzan las 35 mil toneladas por año.

«Un primer paso fundamental»

Las organizaciones que promovieron esta ley fueron Círculo de Políticas Ambientales; Fundación Vida Silvestre Argentina -FVSA-; Aves Argentinas; Surfrider Foundation Argentina; Instituto de Conservación de Ballenas; Fundación Azara; Fundación Temaiken; Global Penguin Foundation; Aqua Marina; Unplastify; Cooperativa 3R; ANG y la Loca del Taper.

Este es un primer paso fundamental para empezar a poner un freno a la contaminación por plásticos frente a los volúmenes que crecen cada año e inundan los océanos. Mucha gente desconoce que Argentina es un gran emisor de plásticos al mar y es necesario avanzar en soluciones como esta ley recién sancionada”, destacó Lorena Pujó, responsable de Economía Circular del Círculo de Políticas Ambientales, consigna Futuro Sustentable.

“La crisis del plástico en la naturaleza es una preocupación global, junto con la demanda social de que los gobiernos y las empresas muestren liderazgo y tomen medidas decisivas. Por eso es fundamental que comprendamos el impacto que el sistema productivo genera ante esta problemática, y que fomentemos medidas que generen cambios concretos, porque estamos consumiendo partículas de plástico a través del agua y del aire. Esta ley permitirá empezar a construir una realidad orientada a revertir las tendencias actuales, que ponen en riesgo nuestra salud y la del planeta, para generar también cambios con consecuencias positivas en las formas de consumo”, sostuvo Manuel Jaramillo, director general de Fundación Vida Silvestre Argentina.

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Diversos estudios han detectado microplásticos en todas las matrices ambientales en suelos y aguas superficiales y profundas en los ambientes marinos más remotos. La ingestión de estas microesferas por parte de organismos marinos representa un riesgo a la salud humana que recién está comenzando a estudiarse, dado que se acumulan e ingresan en la cadena alimentaria. Ya se han detectado microplásticos en diversos mariscos y peces de consumo humano, pero también en alimentos y bebidas como sal, cerveza, miel y agua, entre otros. Un reciente estudio, descubrió que los microplásticos se acumulan en tejidos humanos.

Tendencia global

Debido a la dificultad de su tratamiento una vez que llegan a la naturaleza, la solución que avanza a nivel mundial en materia de microplásticos añadidos a diferentes productos es su progresiva prohibición: ya han entrado en vigor prohibiciones previstas a microperlas añadidas intencionalmente en cosméticos en varios países como Italia, Irlanda, Suecia, India, Canadá y Francia.

Otros países han dado pasos en el mismo sentido, por ejemplo, China, que anunció planes para prohibir la producción de cosméticos que contengan microperlas de plástico antes del 31 de diciembre de 2020.

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De acuerdo a la nueva norma, en Argentina la industria contará con un plazo de dos años para adecuarse y agotar su stock disponible, aunque muchas de las marcas ya han avanzado en el reemplazo de estos productos por opciones más naturales.