Por Francisco Bolzán

El proyecto de Ley de Etiquetado Frontal de Alimentos fue aprobado por el Senado de la Nación el 29 de octubre y se espera que sea tratado en sesiones extraordinarias de Diputados.

Sobre esta iniciativa dialogamos con Leila Guarnieri, licenciada en Nutrición e integrante de FIC Argentina -Fundación Interamericana del Corazón Argentina-.

El contexto

¿Por qué hace falta esta ley? “La prevalencia que tenemos del exceso de peso muestra cifras alarmantes en todos los grupos etarios. Cabe aclarar que hoy en día el problema más grave de malnutrición que tenemos en Argentina es el exceso de peso”, indicó Guarnieri en diálogo con RECONECTAR.

El 66,1% de los adultos tiene exceso de peso. En niños, niñas y adolescentes, de 5 a 17 años, esta cifra alcanza el 41,1%. En menores de 5 años, se observa una prevalencia de 13,6%”, detalló la investigadora del área de políticas de alimentación saludable de FIC Argentina.

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“Esto está asociado a las enfermedades crónicas. Cuando hablamos de exceso de peso no nos referimos a la corporalidad por una cuestión estética, sino a lo que tiene que ver con las enfermedades crónicas”, advirtió.

Estas cifras son producto de “un cambio en el patrón de consumo al que estamos asistiendo, con una tendencia en aumento de consumo de productos ultraprocesados que tienen elevadas cantidades de azúcares, grasas, grasas saturadas y sodio, en detrimento de alimentos frescos y naturales, como son las frutas y verduras”.

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Etiquetado de octógonos negros

“Por eso, necesitamos contar con un etiquetado frontal, pero no cualquiera”, sostuvo la licenciada en Nutrición durante la entrevista en vivo a través de la cuenta de Instagram de Reconectar.

“Desde FIC Argentina venimos desde hace años promoviendo el etiquetado de advertencias de octógonos negros, que se ha implementado en otros países. Son sellos que tienen bordes y letras blancas, con la leyenda ‘exceso’ y el nutriente crítico en exceso”.

Las etiquetas advierten sobre exceso de azúcares, grasas saturadas, sodio y calorías. “Que estos sean los nutrientes críticos no es casualidad, son los que se relacionan con el desarrollo del sobrepeso, la obesidad y las enfermedades crónicas”, aclaró.

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¿En qué punto se considera exceso? El proyecto de ley utiliza el sistema de perfil de nutrientes de la Organización Panamericana de la Salud -OPS-, “que es el que debe utilizarse si queremos que la política sea efectiva”. A partir de determinados umbrales se establece qué productos deben tener el sello y cuáles no.

Este sistema de perfil de nutrientes “está avalado por una vasta evidencia científica y también por experiencias de otros países que ya avanzaron en este sentido”.

“Los sellos no se aplican a todos los productos procesados o ultraprocesados porque sí, sino que se va a aplicar a aquellos productos que exceden los valores máximos recomendados de estos nutrientes críticos que mencionábamos”. “Así, el envase nos va a informar de manera clara y sencilla, para que podamos tomar mejores decisiones”, agregó Guarnieri.

Experiencia en otros países

“El primer país en nuestra región que aplicó esta normativa fue Chile, hace varios años. Posteriormente, Uruguay, Perú y México se hicieron eco y avanzaron en este mismo sistema de etiquetado frontal de advertencia de octógonos negros”, indicó Guarnieri.

Luego de algunos años de implementación de la ley en Chile, “se observa que efectivamente modifica las decisiones de compra. Cuando uno está informado elige mejor y se cambian los hábitos de consumo de la población”.

Amenazas a la ley

Sin embargo, “la industria viene ejerciendo un fuerte lobby para interferir y oponerse a la sanción de esta ley de etiquetado frontal”, cuestionó la especialista. “En nuestro país, particularmente, se viene observando que la interferencia muchas veces se da mediante la difusión de argumentos falsos de parte de la industria y de grupos aliados”.

“Se difundieron varios mitos respecto a este sistema de octógonos negros, como también sobre el sistema de perfil de nutrientes de la OPS, pero desde FIC Argentina y la Coalición nacional para prevenir la obesidad en niños, niñas y adolescentes -una red de más de 150 organizaciones de todo el país, que creamos en 2017 junto a Unicef-, hemos estado compartiendo y publicando documentos mediante los que refutamos con evidencia científica estos argumentos”, subrayó Guarnieri.

En ese sentido, “esperamos que los diputados y diputadas aprueben este proyecto de ley tal como vino del Senado, sin demoras ni modificaciones, porque lo necesitamos de manera urgente”.

Información para decidir

“El objetivo de este etiquetado es informar, contar con información clara -que hoy no tenemos- sobre el contenido en exceso de nutrientes críticos que nos perjudican la salud. Entonces, lejos de demonizar o estigmatizar a ningún alimento, esta ley informa de manera veraz”, remarcó.

Al mismo tiempo, aclaró: “Nosotros no pensamos que con una única política se va a resolver toda la situación, las cifras críticas que tenemos; sino que tiene que ser parte de un paquete de medidas que en conjunto nos van a permitir hacer frente a esta epidemia de sobrepeso, obesidad y enfermedades crónicas”.

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“El etiquetado frontal cumple un papel muy importante porque es la puerta de entrada de otras regulaciones. Una vez que se establecen qué productos no son saludables o tienen nutrientes críticos en exceso, después es posible aplicar otras regulaciones como la restricción al marketing a los productos no saludables o políticas que mejoren los entornos escolares, entre otras”, añadió.

“Menos paquetes y más alimentos naturales”

“Como decía, estamos comiendo más productos ultraprocesados y estamos dejando de lado muchas veces los alimentos reales, naturales. Entonces, mi consejo como nutricionista es elegir menos paquetes e inclinarnos más por los alimentos que, en su mayoría, no vienen en envases: frutas, verduras, frutos secos, legumbres, cereales integrales”, propuso Guarnieri.

“Tenemos todo un mundo de alimentos que a veces ni conocemos o no tenemos muy presente, pero que deberían formar parte mayormente de nuestra alimentación”, sostuvo. Del mismo modo, instó a “que la bebida de preferencia sea agua, no necesitamos ni gaseosas, ni agua saborizada, ni juguito de polvo”.

“Como regla general: menos paquetes y más alimentos naturales. Esto va a ser más fácil de aplicar individualmente cuando contemos con esta regulación de etiquetado frontal que nos abra los ojos de qué es verdaderamente lo que estamos eligiendo”.