El inicio de esta nueva década trae numerosos desafíos en materia desarrollo sostenible a nivel local y global. La pandemia de COVID-19 no ha hecho más que mostrarnos qué consecuencias puede tener la intromisión desmedida del ser humano en la naturaleza.

«No hay un gran misterio sobre la causa de la pandemia de COVID-19 —o de cualquier pandemia moderna—. Las mismas actividades humanas que impulsan el cambio climático y la pérdida de biodiversidad también generan riesgos de pandemias a través de sus impactos en nuestro medioambiente», afirmó Peter Daszak, en la presentación del último informe de IPBES, la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas.

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Pero aún hay lugar para la esperanza. La plataforma advierte de que el actual declive de la biodiversidad no tiene precedentes, pero también señala que no es demasiado tarde para actuar. Aquí van 12 desafíos ambientales que nos depara el 2021.

  1. Una recuperación verde. Expertos, científicos y entidades internacionales aseguran que estamos ante una oportunidad histórica: aprovechar los fondos que los Estados destinarán a la recuperación de la economía tras la pandemia para favorecer a sectores sostenibles como las energías limpias, empresas de triple impacto y productores agroecológicos.
  2. Frenar la crisis climática. La crisis provocada por la COVID-19 no debe hacernos perder de vista la urgencia de frenar el calentamiento global. Los gobiernos deberían declarar el estado de emergencia climática hasta que el mundo haya alcanzado un nivel de cero emisiones netas de CO2. Así lo proclamó el secretario general de la ONU, António Guterres, en una cumbre de líderes mundiales celebrada en diciembre en motivo del quinto aniversario del histórico Acuerdo de París.
  3. Soluciones basadas en la naturaleza. Se busca alcanzar un pacto mundial para proteger la biodiversidad, al estilo del Acuerdo de París con el cambio climático. Un primer paso será la celebración de la quinta sesión de la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, en febrero, que tendrá como lema «Fortalecer la acción por la naturaleza para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible».
  4. Gestión del agua eficiente y sostenible. Si queremos agua, lo único que tenemos que hacer -en parte del mundo- es abrir la canilla. Esta acción tan fácil nos hace olvidar que es un bien tan necesario como limitado. Garantizar el futuro de este recurso vital pasa por conocer el volumen real de agua que consumimos a diario, la huella hídrica, y hacer una gestión más eficiente y sostenible.
  5. Proteger y restaurar los ecosistemas. Para frenar el cambio climático, evitar nuevas pandemias y garantizar los servicios ecosistémicos que hacen posible nuestra vida sobre la tierra, es necesario frenar la deforestación, los incendios y el avance de la frontera agropecuaria. Al mismo tiempo, si bien la naturaleza puede regenerarse por sí misma, la restauración humana puede acelerar el proceso y compensar el daño infringido durante décadas.
  6. Más frutas y verduras. La Asamblea General de las Naciones Unidas designó el año 2021 como el Año Internacional de las Frutas y Verdura. Las dietas ricas en estos productos, especialmente si son de proximidad, no solo son más saludables sino que generan menos emisiones de dióxido de carbono que las ricas en carne, en especial carne roja, y son menos perjudiciales para la biodiversidad.
  7. Construcciones más eficientes. Los edificios son grandes consumidores de energía y, como tales, contribuyen al calentamiento del planeta. Según la Alianza Rehabilitar el Futuro, estas construcciones –el 80% de las cuales son ineficientes en términos energéticos– son responsables del 40% del consumo de energía final y de un tercio de las emisiones de dióxido de carbono. El Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia español plantea la rehabilitación de 500.000 viviendas en los tres próximos años, un ritmo rehabilitador 20 veces superior al actual.
  8. Proteger la biodiversidad. Un millón de especies de encuentra al borde de la extinción. La sexta extinción masiva -la primera ocasionada por acción de algunos seres humanos- fue advertida por científicos del IPBES en 2019 pero aún no se está haciendo demasiado para revertir la tendencia. La sobrepesca, la caza, la destrucción de ecosistemas, el uso de agrotóxicos en la agricultura, la contaminación y el calentamiento global son las principales amenazas.
  9. Una movilidad más sostenible. La pandemia ha provocado un menor volumen de tráfico en las ciudades y de vuelos, lo que ha supuesto una reducción de las emisiones de dióxido de carbono de hasta el 8% en el 2020. La esperada vuelta a la normalidad no debería suponer regresar al nivel de emisiones de antes de la Covid-19, por el bien del planeta y de nuestra salud. Es necesario repensar las ciudades para favorecer el uso de bicicletas y fortalecer el transporte urbano de pasajeros.
  10. Frenar la contaminación. El plástico es el principal contaminante en ambientes terrestres y acuáticos. Se estima que para 2050 habrá más plástico que peces en los océanos, en términos de peso y aproximadamente 12.000 millones de toneladas de basura plástica en vertederos o en el medio ambiente. Los microplásticos, incluso, ya han llegado al cuerpo humano a través del agua, los alimentos y el aire. Uno de los principales desafíos es frenar esa tendencia, reciclar el plástico y comenzar una transición hacia materiales biodegradables o más duraderos.

Claramente, los 10 desafíos ambientales enumerados no pueden realizarse acabadamente en el término de un año. Se trata de medidas apremiantes, que deben ser implementadas cuanto antes para evitar o reducir las consecuencias de las crisis climática y de biodiversidad actuales.

Con información de La Vanguardia.