El reciente informe científico «Planeta Vivo 2020» realizado por WWF -siglas en inglés del Fondo Mundial para la Naturaleza- concluye con un terrible dato: la fauna silvestre se redujo un 68% en los últimos 50 años -entre 1970 y 2016-. Sin embargo, hay algunos datos alentadores: desde 1993, cerca de 30 especies de aves y mamíferos se salvaron de la extinción gracias a las acciones de conservación.

Un estudio, dirigido por la Universidad de Newcastle, en Inglaterra, y BirdLife International y publicado en la revista Conservation Letters, contabilizó 28 especies de aves y mamíferos que fueron salvadas de su inminente desaparición.

Entre ellas se destacan: la cotorra puertorriqueña -Amazona vittata-, el caballo de Przewalski -Equus ferus przewalskii-, el hormiguerito de Alagoas -Myrmotherula snowi-, el lince ibérico -Lynx pardinus- y la cigüeñuela negra -Himantopus novaezelandiae-, entre otras.

«Este es un llamado a acción»

«Solemos escuchar malas historias sobre la crisis de la biodiversidad y no hay duda de que nos enfrentamos a una pérdida sin precedentes de la biodiversidad a causa de la actividad humana. La pérdida de especies enteras puede detenerse si existe la voluntad suficiente para hacerlo«, aseguró Phil McGowan, profesor de la Universidad de Newcastle.

«Este es un llamado a acción: mostrar la magnitud del problema y lo que podemos lograr si actuamos ahora para apoyar la conservación y prevenir la extinción«, agregó.

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El estudio destaca cuáles son las acciones más frecuentes para prevenir extinciones. En cuanto a las aves, 21 especies de aves se beneficiaron del control de especies invasoras, 20 de la conservación en zoológicos y colecciones y 19 de la declaración de sus hábitats como espacios protegidos.

En cuanto a los mamíferos, 14 especies de mamíferos se beneficiaron de la legislación, 9 de la reintroducción y conservación de especies en zoológicos y colecciones.

«Un destello de esperanza»

El equipo de investigación identificó especies de aves y mamíferos que figuraban como amenazadas en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza -UINC, por sus siglas en inglés- y recopiló información de cerca de 140 expertos sobre el tamaño de la población, tendencias, amenazas y acciones implementadas en las especies de aves y mamíferos más amenazados.

Así consiguieron estimar la probabilidad de que cada especie se hubiera extinguido sin acción: sus hallazgos muestran que, sin acciones de conservación, las tasas de extinción hubieran sido alrededor de 3 a 4 veces mayores.

«Si bien esto es un destello de esperanza, no debemos olvidar que en el mismo período, 15 especies de aves y mamíferos se extinguieron o se sospecha fuertemente que se extinguieron”, explicó McGowan.

Especies salvadas de la extinción

Una de las especies que evaluó el equipo fue la cotorra puertorriqueña, una pequeña especie de ave que vive en la isla de Puerto Rico.

La población anteriormente abundante estaba en su punto más bajo en 1975, cuando solo quedaban 13 individuos en estado salvaje. Desde 2006, se realizaron esfuerzos para reintroducir la especie en el Parque Estatal Río Abajo, en Puerto Rico.

En 2017, los huracanes aniquilaron la población original, dejando solo a la población reintroducida en Río Abajo. Por lo tanto, sin los esfuerzos de reintroducción, los loros se habrían extinguido en estado salvaje.

Otras especies permanecen solamente en cautiverio, pero existe la esperanza de que dichas especies se reintroduzcan en la naturaleza. El caballo Equus ferus de Przewalski se extinguió en estado salvaje en la década de 1960. En la década de 1990, comenzaron los esfuerzos de reintroducción y, en 1996 nació el primer individuo en estado salvaje.

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Actualmente, más de 760 caballos de Przewalski deambulan por las estepas de Mongolia una vez más. Esto da la esperanza de que otras especies que ahora solo se mantienen en zoológicos, colecciones o plantas en jardines botánicos y bancos de semillas, sean devueltas con éxito a la naturaleza en el futuro.

No obstante, algunas especies incluidas en el estudio, como la Vaquita marina, una especie de marsopa, siguen disminuyendo rápidamente. Aunque la conservación puede haber frenado con éxito los declives, es posible que no sea posible prevenir la extinción en un futuro cercano sin recursos, acción y voluntad política sustancialmente mayores.

«Es alentador que algunas de las especies que estudiamos se hayan recuperado muy bien. Por lo tanto, nuestros análisis brindan un mensaje sorprendentemente positivo de que la conservación ha reducido sustancialmente las tasas de extinción de aves y mamíferos», sostuvo el doctor Rike Bolam, autor principal del estudio.

«Si bien también se han producido extinciones durante el mismo período de tiempo, nuestro trabajo muestra que es posible prevenirlas«, concluyó.