Un joven de Filipinas, de 27 años, llamado Carvey Ehren Maigue desarrolló paneles solares a partir de desechos alimentarios. Estos paneles pueden producir energía de manera constante, incluso en días nublados o con poca radiación solar.

Maigue estudia en la Universidad de Mapúa, en Manila, la capital de Filipinas. Por su desarrollo, el joven obtuvo el Premio James Dyson, un certamen internacional que se lleva adelante en 27 países con el objetivo de promover e inspirar a la próxima generación de ingenieros de diseño.

Los paneles solares -llamados AuREUS– absorben la luz ultravioleta del sol y los convierten en energía eléctrica de manera limpia -sin emisiones contaminantes- y renovable. Uno de los aspectos más sorprendentes del desarrollo es que se elabora a partir de desechos de frutas y verduras.

Basado en las auroras boreales

El invento de Maigue se basa en los principios científicos de las auroras boreales y aprovecha la exposición excesiva a los rayos ultravioletas en las áreas urbanas, inducida por los edificios vidriados.

«La inspiración para este invento provino del mecanismo de formación de las auroras boreales: la alta energía -gamma, UV- es degradada a un estado de baja energía -luz visible- por las partículas luminiscentes de la atmósfera», explica el joven en el sitio web del Premio James Dyson.

Para imitar este mecanismo, AuREUS utiliza «un tipo similar de partículas luminiscentes -derivadas de ciertas frutas y verduras- que se suspenden en un sustrato de resina». Cuando los rayos solares atraviesan los paneles, las partículas de alta energía son absorbidas y reemitidas como luz visible.

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En los marcos de estos paneles hay células fotovoltaicas que capturan esa luz visible emitida. Esa luz es convertida en electricidad de corriente continua. Los circuitos de regulación procesan la salida de voltaje para permitir de este modo la carga de baterías, el almacenamiento o la utilización directa de la electricidad.

Se trata de un interesante ejemplo de tecnología alternativa y ecológica, que se basa en productos orgánicos desechados.

Múltiples usos

«Podemos usar AuREUS en lugar del vidrio tradicional en las ventanas de los edificios. De este modo, el edificio completo puede convertirse en un generador de energía alternativa», destacó Maigue.

Pero no solo para edificios: «AuREUS puede convertirse en parte de nuestra ropa, nuestros autos o nuestras casas. Este es el cambio que podemos hacer para el futuro», anticipó el joven.