Si los nueve países que más emisiones generan logran cumplir los objetivos del Acuerdo de París, para 2040 se evitarían 1,6 millones de muertes debido a la mejora de la calidad del aire.

Esta predicción procede de un estudio recién publicado en The Lancet Planetary Health cuyos autores han analizado los beneficios para la salud que se podrían alcanzar si los estados -Brasil, China, Alemania, India, Indonesia, Nigeria, Sudáfrica, Reino Unido y Estados Unidos- ponen en marcha planes climáticos suficientemente ambiciosos.

Junto con la disminución de la contaminación, el trabajo considera también medidas relacionadas con cambios en la dieta y la movilidad activa, que prevendrían 6,4 y 2,1 millones de muertes, respectivamente.

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La contaminación atmosférica es uno de los principales riesgos para la salud de la población mundial. Un importante informe, con datos del 2019, la sitúa como el cuarto riesgo más importante de defunciones en el mundo, lo que supone el 12% de las muertes totales.

Para hacer el cálculo se tiene en cuenta la exposición a contaminación en ambiente exterior -partículas finas, o PM2,5 y ozono- e interior -exposición al humo por uso de combustibles sólidos-. Por delante solo están factores tan importantes como la presión arterial alta, los riesgos dietéticos, la glucosa elevada y el tabaquismo.

La contaminación, un problema mundial

La mala calidad del aire es un problema de alcance global. Se calcula que en el año 2019, cerca del 90% de la población mundial estuvo expuesta a concentraciones medias anuales de PM2,5 por encima de las recomendaciones de la OMS -10 μg/m³-. Estas concentraciones se relacionan de manera clara con el riesgo de enfermar o morir por enfermedades cardiovasculares, respiratorias y cáncer, entre otras.

Aun siendo un problema global, los niveles de contaminación, y el impacto que tiene sobre la salud, no se distribuyen de manera homogénea en el mundo: son más elevadas en poblaciones de países del Sur y Sudeste de Asia y de África Central, y más bajas en los países ricos.

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Pero la contaminación del aire también representa un grave problema de salud pública en Europa. La población europea expuesta a concentraciones medias anuales de PM₂,₅ y ozono por encima de las recomendaciones en 2018 fue del 74 % y del 96%, respectivamente.

¿Toda la población es igual de sensible a los efectos de la contaminación? En realidad, no. Las personas con patologías crónicas, especialmente cardiorrespiratorias, y los más pequeños son más vulnerables. Las primeras etapas de la vida, incluida la gestación, son periodos de especial vulnerabilidad, en las que una alta exposición puede conducir a un mayor riesgo de enfermedad, invalidez o muerte a lo largo de la vida.

Fuente: The Conversation