Se estima que cada año los argentinos tiramos a la basura 13 millones de toneladas de plástico, el 90% no es reciclado. Preocupadas por esto, investigadoras de la Universidad Nacional del Comahue -UNComa- y del CONICET realizaron una encuesta para conocer la situación del reciclaje y el consumo de plásticos a nivel nacional.

Los resultados muestran un gran índice de adhesión con la causa del reciclaje:

  • 10.733 encuestados de todo el país
  • 83% aseguró que en su hogar se realiza algún tipo de acción para reducir el consumo de plástico
  • 86% considera que es muy importante que haya una ley para regular los desechos de un solo uso.

«Estos resultados resaltan el interés de que se establezca algún tipo de regulación sobre esta problemática que genera tantos perjuicios», subrayó la doctora en biología e investigadora del Grupo de Investigación y Divulgación de los Efectos de la Contaminación por Plásticos -INIBIOMA-CONICET/UNComa-, Agustina di Virgilio, en diálogo con la Agencia CTyS-UNLaM.

Estadísticas a nivel global:

  • Solo el 9% del plástico que fue producido hasta la actualidad ha sido reciclado
  • 12% del plástico producido fue incinerado
  • 79% restante se encuentra en el ambiente

Las consecuencias del plástico

Lamentablemente, frecuentemente se ve en medios de comunicación y redes sociales imágenes de animales sufriendo a causa de los residuos plásticos, pero los impactos negativos son aún más profundos.

«En el caso de los microplásticos, aquellos menores a 5mm, se ha observado que tienen la capacidad de ingresar en las cadenas alimenticias marinas y de agua dulce, y pueden absorber patógenos que afectan a los seres vivos», advirtió Mariana Fasanella, doctora en ciencias biológicas e investigadora del CONICET y de la Universidad Nacional del Comahue.

«Además, pueden contaminar químicamente el agua, el suelo, los organismos y, por lo tanto, afectar nuestra salud. Esto se debe a que para la fabricación de plásticos se necesitan aditivos químicos que con el tiempo o ante temperaturas elevadas van liberándose al suelo, al agua o son transferidos al alimento con el que están en contacto».

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«Si bien las investigaciones vinculadas a los impactos de microplásticos en la salud humana son muy recientes, existe evidencia de que sus aditivos están estrechamente vinculados con incrementos en los índices de cáncer. La ingestión de algunos de estos químicos, a partir de los alimentos puede generar cambios neurológicos y psicológicos, conducir a enfermedades metabólicas, diabetes, enfermedades hepáticas, así como también producir diferentes tipos de cáncer», alertó la investigadora del CONICET.

Ante esto, la encuesta buscó evaluar si las personas estaban al tanto del impacto de los plásticos sobre el medio ambiente y la salud humana:

  • 74% respondió que estaba al tanto de los daños producidos
  • 23% respondió que solo había escuchado del impacto sobre el medio ambiente
  • menos del 1% conocía los daños generados sobre la salud humana
  • Casi el 3% respondió que nunca había escuchado sobre este problema

Los plásticos más usados

Otro eje analizado indagó sobre los plásticos más consumidos y los más viables de ser reemplazados. Los ítems que se encuentran con mayor frecuencia en los hogares son aquellos asociados a la limpieza del hogar e higiene personal, seguidos por las bolsas y algunos empaques de alimentos y bebidas.

La mayor parte de los encuestados conoce alternativas para los empaques de bebidas y las bolsas, pero no encuentra reemplazo a los paquetes aluminizados, los sachets, los envases económicos o el papel film.

En cuanto a los grupos etarios y su interés por el tema, el relevamiento indicó que las personas que se encuentran entre los 18 y los 65 años de edad representan el mayor porcentaje de quienes llevan a cabo acciones para reducir el consumo del plástico en el hogar -67%-. Por otro lado, el porcentaje de personas mayores de 65 años preocupadas por el medio ambiente resultó el más bajo de todos -4%-. Los niños que aún van a la escuela primaria están más conscientes en cuanto al cuidado del medio ambiente -18%- comparados con los adolescentes que van a la secundaria -11%-.

Reducir su uso y reciclaje adecuado

Si bien un número considerable de personas demostró interés en reducir su consumo, muchos son los que todavía precisan más información sobre este tema, ya que los plásticos son muy variables en cuanto a su estructura, flexibilidad y origen.

«De forma general, podemos diferenciar dos grandes tipos de plásticos: los derivados del petróleo y los que provienen de biomateriales. Su composición, toxicidad y potencial de reciclado es tan variable que, en 1988 la Sociedad de la Industria del plástico en Estados Unidos introdujo un sistema de identificación de resinas -RIC por sus siglas en inglés- para responder a la demanda de los programas de reciclaje y facilitar la separación de los residuos», comentó Fasanella.

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«En 2008, se desarrolló un protocolo internacional de identificación. El código tiene tres partes: un triángulo sólido, un número -que es el indicador de la resina- y el nombre abreviado del tipo de polímero que forma dicho plástico. La función de este código es únicamente identificar la resina plástica que se utilizó para manufacturar el artículo en cuestión».

«En las plantas de reciclaje, es muy importante juntar los plásticos de un mismo número entre sí, así como también los mismos colores, por lo cual este número es de mucha ayuda», remarcó la especialista de la UNComa. A pesar de la importancia que tiene este código, muchas personas lo confunden o desconocen su existencia:

  • Si bien el 78% de los encuestados afirmó notarlo,
  • solo un 15,4% realmente sabía de qué se trataba.
  • El resto o no sabía su significado o tenía un concepto errado.

Las investigadoras resaltan que, «si bien el problema del plástico es gravísimo, aún estamos a tiempo de informarnos, cambiar los hábitos de consumo y disminuir su cantidad«.