Especialistas de la Universidad de La Plata y productores agroecológicos concretaron una investigación sobre la dispersión de agrotóxicos en “La Aurora”, un lugar emblemático para la lucha por la soberanía alimentaria: el establecimiento fue reconocido por la FAO, dependiente de la ONU, como una de las experiencias agroecológicas más exitosas del planeta.

Ubicado en el distrito bonaerense de Benito Juárez -distante algo más de 400 kilómetros de Capital Federal-, el campo ocupa 650 hectáreas e integra producción de trigo, pasturas y ganadería sin aplicación de agrotóxicos ni alimentación animal basada en transgénicos.

El resultado fue el menos deseado: los científicos del Centro de Investigaciones del Medioambiente -CIM-, ligado a la Universidad de La Plata -UNLP-, hallaron rastros de 9 herbicidas y fungicidas en la superficie del emprendimiento. La particularidad es que “La Aurora” suma décadas sin llevar a cabo la aplicación de agrotóxicos.

Descubrí más | La crisis climática desajusta el reloj de la naturaleza


“El objetivo del trabajo fue estudiar, a través de caracterizaciones espacio-temporales de presencia de plaguicidas en suelos, cómo un sistema de producción de ABA -agroecológico- puede verse afectado por los campos CBA -agricultura basada en químicos- que lo rodean”, se indica en el inicio de la investigación, señala Economía Sustentable.

“Se realizaron dos campañas de muestreo y se obtuvieron muestras de suelo de ‘La Aurora’, establecimiento agrícola ubicado en la Pampa argentina y reconocido por la FAO por sus prácticas agroecológicas, y de campos vecinos con producciones CBA”, añade el estudio.

El monitoreo dio como resultado la presencia en el lote agroecológico de los siguientes herbicidas y fungicidas:

  • Glifosato.
  • AMPA, su metabolito.
  • 2,4-D.
  • Atrazina.
  • Acetoclor.
  • Metsulfuron-metil.
  • Desetil-atrazina.
  • Epoxiconazol.
  • Tebuconazol.

“Tres o más plaguicidas coexistieron en el 93% y el 32% de las muestras de CBA y ABA, respectivamente. El glifosato y AMPA fueron los de mayor frecuencia de detección ya su vez representaron el 90% de la carga total de plaguicidas en ambos sistemas”, detalla el trabajo.

La movilidad de los agrotóxicos

Hay más: los científicos encontraron trazas del cancerígeno glifosato incluso 300 metros campo adentro del establecimiento agroecológico. Lo atribuyen a que “La Aurora” está rodeada de establecimientos que utilizan el agrotóxico y este se transporta de forma atmosférica.

“Las concentraciones de glifosato y AMPA están en el orden de las que causan efectos subletales y letales en los organismos del suelo”, señala en otro apartado.

“Estos resultados destacan la movilidad de los plaguicidas, ya que el establecimiento de ABA se ve afectado por el entorno donde se utilizan plaguicidas, incluso en sitios alejados de la interfaz entre ellos”, añade.

El trabajo en cuestión es el primero que aborda la dinámica de los plaguicidas en un espacio geográfico en el que convergen sendos lotes basados en la producción a base de transgénicos y agrotóxicos y un campo orientado por completo al modelo agroecológico.

Contaminación regional

Las conclusiones de la experiencia resultan claras y contundentes: “El sistema agroecológico estudiado es alcanzado por plaguicidas, tanto del sistema convencional vecino, como por estar ubicado en una región dominada por el sistema de producción dependiente de plaguicidas.”

En el mismo documento, los científicos proponen al glifosato y su residuo -AMPA- como “trazadores ambientales de actividades agroproductivas convencionales” de cara a futuras nuevas mediciones.

Descubrí más | Preocupación por el doble peligro de la megaminería en provincias sísmicas


Ante el escenario de contaminación confirmado, la recomendación de los profesionales de la ciencia también es precisa: “Se deben adoptar herramientas de manejo que reduzcan el uso de plaguicidas y así proteger los equilibrios ecosistémicos que son la base de la producción agroecológica”.

Publicada recientemente en la revista internacional Agriculture, Ecosystems & Environment, la investigación lleva la firma de Damián Marino, Constanza Bernasconi, Pablo Demetrio, Lucas Alonso, Tomas Mac Loughlin, Eduardo Cerdá y Santiago Sarandón -los dos últimos, especialistas en agroecología por la red de municipios RENAMA y la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNLP-.