La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió recientemente que un “tsunami de basura electrónica” no gestionada de manera adecuada pone en graves riesgos la salud de millones de personas y afecta particularmente a niños, adolescentes y embarazadas.

Según la OMS, se debe tomar de manera urgente “una acción efectiva y vinculante para proteger a los millones de niños, adolescentes y mujeres embarazadas cuya salud se ve comprometida por el tratamiento informal de los residuos de aparatos eléctricos o electrónicos”.

Los números de ese organismo internacional son contundentes:

  • 13 millones de mujeres trabajan en el sector informal de estos desechos, lo que las expone a residuos electrónicos tóxicos y las pone a ellas y a sus futuros hijos en riesgo;
  • más de 18 millones de niños y adolescentes participan de manera activa en el sector industrial informal, cuyo tratamiento de desechos es un subsector, afirmó la OMS en el informe “Los niños y los vertederos digitales”.
  • Otros viven, van a la escuela y juegan cerca de los centros de reciclaje de desechos electrónicos con altos niveles de sustancias químicas tóxicas, principalmente plomo y mercurio, según el comunicado de la OMS.
  • Los trabajadores comprometidos con la recuperación de materiales preciosos como el cobre y el oro corren el riesgo de exponerse a más de 1.000 sustancias nocivas.

El plomo está asociado, entre otras cosas, a un aumento de las tasas de trastorno por déficit de atención/hiperactividad o una reducción de las capacidades cognitivas.

Otros impactos relacionados con los desechos electrónicos también incluyen cambios en la función pulmonar, daño al ADN, función tiroidea reducida y un aumento en el riesgo de algunas enfermedades crónicas con la edad.

Según Marie-Noel Brune Drisse, autora principal del primer informe de la OMS, “el manejo inadecuado de los desechos electrónicos es un problema emergente que muchos países aún no reconocen como un problema de salud”.

“Si no actuamos ahora, su impacto tendrá un efecto devastador sobre la salud de los niños y pesará en gran medida sobre el sector sanitario en los próximos años”, agrega la experta.

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La OMS recordó que en 2019 fueron generados 53,6 millones de toneladas de basura electrónica. Solo el 17,4% llegó a instalaciones formales de gestión o reciclaje, el resto fue vertido ilegalmente, sobre todo en países de ingresos bajos o medios, donde es reciclado por trabajadores informales.

El informe insta a exportadores, importadores y gobiernos a garantizar la eliminación adecuada de los desechos electrónicos y a tomar medidas para la salud de los trabajadores y sus familias.

También, es necesario monitorear la exposición a la basura electrónica, facilitar una mejor reutilización de los materiales y fomentar la producción de más equipos electrónicos y eléctricos más duraderos.